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Raúl
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Love of my life!

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(via fuckyeahinkedwhores)

Raúl Salgado Martínez

¿Qué entendemos por la labor del docente?  Sin duda, esta es una pregunta llena de prejuicios sociales y burocráticos. El docente representa para algunos sectores sociales, un guía en la formación de nuevos ciudadanos, y le es asignada la tarea de inculcar los valores básicos de los que está dotada una sociedad, siendo él o ella, quien carga con la responsabilidad de que esta misión cumpla su cometido, en caso contrario son los primeros en la lista de culpables. Pero también debemos mencionar la otra cara del profesorado, en algunos círculos sociables se le ve como un simple técnico encargado de cumplir con un programa escolar, y debe estar ajeno a las problemáticas de formación de los alumnos, es decir, no tiene el derecho de participar en su formación cívica y ética.

            La tarea no es nada sencilla, pues las posturas respecto al profesorado no están tan polarizadas como aparentan. En algunas sociedades, la exigencia que recibe la escuela por parte de los padres de familia, trasciende el ámbito académico, dejando así una carga grande en la tarea de los profesores; en algunas otras, la indiferencia de los padres es tan grande que el profesor termina por desalentarse ante las constantes problemáticas externas de los alumnos que afectan su labor.

            Por principio descartaría la concepción del profesor como un simple técnico encargado de trasmitir información, para mí, es un intelectual en potencia, ya que es labor suya decidir completar la tarea o simplemente cumplir al margen de lo básico, me refiero con esto, a involucrarse más allá del plan de estudios, tener un compromiso social, pues para muchos sectores involucrados en la educación, la “identidad” del profesor está en juego.

            Debemos hablar entonces de los cambios que la modernidad ha traído consigo para la educación, por principio y me parece uno de los principales problemas que enfrenta la actividad del docente, son las actualizaciones que debe realizarse, con más constancia cada día. El profesor tiene la obligación de someterse a estas vanguardias tecnológicas continuamente, pues cada generación representa una distancia más larga entre la capacidad de comunicación de los alumnos con él. Resulta muy difícil imaginar una comunicación eficaz entre un profesor que carece de conocimiento tecnológico, y un alumno que tiene como parte de su vida cotidiana acceso a estas tecnologías, mismas que le brindan información con mayor facilidad y se le presentan a la disponibilidad que requiera, es entonces que el profesor se enfrenta a un nuevo problema aun más riesgoso, la pérdida de autoridad.

            Así es, el profesor ya no representa en sociedad la imagen de respeto que en antaño, al menos no generalmente, se le comienza a ver como el culpable de las faltas éticas de muchos de los jóvenes, también de su fracaso escolar, es entonces cuando debemos pensar, ¿En dónde puede estar ubicada esta fractura? Yo respondería sin dudar, en la profesionalización del docente, y la desatención de las familias, por un lado, la profesión está perdiendo el valor que solía tener, el ser profesor parece estar dejando de ser un trabajo digno, es la última opción laboral de muchos profesionales, parece ya no existir ese amor por fomentar el conocimiento, acuso de esto a la época de continua competencia en la que vivimos, el conocimiento está siendo rezagado por  nuevos intereses económicos, y en este punto está otro clavo del que hablaré más adelante.

            Parece ser que los profesores ya no están completamente cómodos con su labor, pues ahora se les exige, además de cumplir con un programa escolar, complementar o fundar valores en los estudiantes para que puedan ser competentes en la sociedad, opino que sí deben fomentar valores y es su responsabilidad, pero no pensemos en los profesores como los únicos que deben atender esta labor, sin lugar a dudas la familia es la primera institución encargada de fundar los valores en el individuo; el profesor no debe estar peleado con la familia, al contrario deben trabajar juntos para formar a un buen estudiante y ciudadano.

            La autoridad del profesor en el salón no solo se ve afectada por la tecnología, sino que también comienza a sentirse acorralado por los problemas legales que le pueden significar las relaciones con sus alumnos, desde una reprensión hasta una felicitación, existe una línea muy delgada entre lo que puede hacer y no un docente en el salón de clases, el alumno conoce a la perfección este punto y dificulta aún más la enseñanza. No pretendo colocar al alumno como un enemigo acérrimo del profesor y la docencia, pero debe reconocerse que en nuestra sociedad no abunda la popularidad del profesor.

            Estas nuevas relaciones de poder ponen en jaque el modelo educativo tradicional, ¿De qué manera se aplicaran ahora las dinámicas de clase? El profesor corre más riesgos y tiene más exigencias. El horizonte parece ser muy oscuro, sin embargo está en la capacidad del profesor como un intelectual enfrentar estas problemáticas. Puede introducir cambios en los programas educativos con el fin de que la enseñanza sea más eficaz, sin abandonar el modelo tradicional, pero es necesario e inevitable que esté sometido a una constante actualización, aquél profesor que no se actualice no servirá en su labor, sería como enseñar en otro idioma, si bien el conocimiento puede no variar, las condiciones de comunicación, si lo hacen y es primordial que el dialogo entre el alumnado y el maestro esté activo siempre.

            Un problema que si bien no está afectando muy claramente nuestra sociedad pero debe mencionarse, es la diversidad de culturas que puede existir dentro de un salón de clases y cómo el profesor debe atender esta situación. Es utópico pensar en el profesor como un camaleón capaz de adaptarse a las condiciones de un alumno, debe ser capaz de igualar las condiciones entre los alumnos a pesar de que algunos presuman carencias fuera de la escuela , me refiero a las clases sociales, se debe afrontar el compromiso de no incluir favoritismos dentro del aula.

            La tarea es difícil y mucho, pero no imposible, a mi parecer la raíz del problema en lo que considero una crisis actual en la educación radica en el pareció que se debe tener por la profesión del docente, en esta época ya nadie quiere enseñar, la mayoría de las personas buscan un puesto de directivos o ejecutivos, es obvio, quieren un puesto que deje más ganancias, muchas más. Si se evaluara la labor y el compromiso que enfrentan los profesores socialmente, los salarios que reciben (hablando de educación pública) son ridículos, resulta que un sujeto que se encarga de formar a los futuros ciudadanos de esta nación perciba un salario tan bajo. Debe regresársele el valor a la docencia, no verla como una carga sino como un privilegio, creo que muchos de los profesores en activo       no gustan de su trabajo, y eso se refleja, ¿Dónde?, en las generaciones con problemas básicos de conocimiento, la educación está enfrentando un fenómeno de retroceso, los estudiantes egresados demuestran cada año más carencias de conocimiento, su argumento, siempre el mismo: “Es que mi maestro no me lo enseñó” ¿Creíble? Por supuesto, ¿Quién va querer enseñar hoy en día, cuando el profesor ya no es más que el culpable de los problemas de la sociedad? Debe regresársele a la docencia su justo valor, que enseñen los que estén capacitados para hacerlo, pero también que se les valore, la aceptación social sólo se logrará con frutos de su trabajo, y un trabajo eficaz se logra recompensándolo con justicia. Si se planteara un salario justo para los maestros, creo que la educación y la docencia gozarían de una mejor reputación y serian mucho más funcionales.

NOOOOOOOOOOOO!!!

(via herubox)